Después he conocido a Ungaretti, que es un viejo, con muchos años ya, pero muy juvenil de espíritu, aunque muy envejecido. Tiene ochenta años, pero está muy envejecido, porque el canon que yo tengo para comparar es Picasso, que va a cumplir ochenta y ocho años y, sin embargo, es una maravilla física, y mental no digamos. Ungaretti, que tiene como te digo ochenta años y a quien hace cinco que conozco, es un hombre físicamente muy vencido, uno de esos viejos como para llevar báculo, pero con un espíritu extraordinario y una fuerza física muy grande. Es un hombre que de pronto se va a América y hace seis meses de conferencias, tres meses sobre Leopardi, cosas así. Es muy gracioso, muy enamoradizo. Siempre va con chicas muy jóvenes, no sé qué hará, pero la cuestión es que va, muy ufano de presentarlas. Ahora, al cumplir los ochenta años, le hice una estrofa y, al encontrármelo, me dio un beso. Siempre que nos vemos nos divertimos mucho y yo le llamo "viejo Anacreonte".RAFAEL ALBERTi, entrevistado por José Miguel Velloso para Conversaciones con Rafael Alberti, Sedmay, Madrid, 1977, pág. 218
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Aunque el mentor intelectual de aquella empresa poética fuera Celaya, el motor fue sin duda Amparo Gastón, sellando desde entonces sus vidas, en lo personal y en lo intelectual. Amparo procedía de una familia de militancia comunista, que había padecido las consecuencias de la Guerra Civil, e influyó sin duda en la toma de conciencia de aquella realidad por Celaya, ingeniero gerente de una empresa familiar. En 1956 ambos decidieron trasladarse a Madrid, para abrir el horizonte de la carrera literaria de Gabriel, aunque había razones personales y ambientales que aconsejaban el traslado, si bien su relación con San Sebastián se mantuvo permanentemente.
Fue en París donde probé un vino excelso en una casa excelsa. El vino era un Mouton-Rothschild de cuerpo impecable, de aroma inexpresable, de perfecto contacto. La casa era de Aragon y Elsa Triolet.
Si puedo decir que he sido amigo de Leopoldo María Panero (detesto a tantos españoles soplagaitas que abusan de la palabra "amigo" con asombrosa facilidad, y son falsos "muy amigos" de casi todo el mundo); ello ocurrió durante la década de 1970, y más precisamente entre 1974 y 1979. Después Leopoldo María Panero tuvo una crisis muy fuerte (un serio "break down") y se hizo muy difícil tratarlo. Probablemente nos odiaría a los que entonces huimos un poco de él, casi todos amigos poco antes, pero a mí me caía bien, me seguía cayendo bien, sólo que era muy difícil tomar una copa juntos. Mojaba los "croissants" en el agüilla del arroyo, dicen. Yo no se lo vi hacer, pero era posible. No se lavaba. Frecuentemente olía...
Contra toda esperanza, las memorias de Nadiezhda Mandelstam, narra las trágicas experiencias vividas por su marido Osip, también desaparecido en el gulag, y por sus compañeros de generación, entre ellos, Anna Ajmátova, Isaac Babel, Marina Tsvetáieva o Víctor Shklovski. Como Lárina, Nadiezhda Maldelstam sobrevivió en el ostracismo a la muerte de Osip, hasta que en 1956 se le permitió regresar a Moscú donde inició estas memorias. En mayo de 1939, tres funcionarios se llevaron al alba a Osip Mandelstam; nunca se le volvió a ver vivo. Unos meses después, Nadiezhda supo que Osip había dejado de existir al recibir un giro postal devuelto, con una leyenda: "Causa: muerte del destinatario". Durante los años que vivieron juntos, Nadiezhda copiaba todos los poemas de su marido y los escondió, de modo que su obra sobrevivió a su persona.
Conocí a Claudio Rodríguez en uno de sus viajes a Valladolid, a comienzos de los años ochenta. Jorge Guillén aún vivía y él vino a participar en un homenaje que le estaba dedicando la Universidad. Dio su conferencia en el solemne Paraninfo, y recuerdo que fue la conferencia más breve que he escuchado nunca, pues apenas habían pasado veinte minutos cuando, levantando las manos en un gesto de disculpa, Claudio Rodríguez nos dijo que eso era todo. Sin embargo, no he podido olvidar esa conferencia. Es extraño, porque sólo habló de una jarra de agua, la jarra que el bedel había puesto a su lado para que bebiera. Así explicó la poesía de Jorge Guillén. El logro de su poesía, nos dijo, era darnos a ver el mundo y celebrar la presencia de las cosas, y puedo asegurar que jamás el agua de una jarra fue más real que cuando él la sostuvo en alto mientras hablaba.
A Virgilio le gustaban los hombres rudos, los negros, los camioneros, mientras que Lezama tenía preferencias helénicas; tenía un culto extremo hacia la belleza griega y, desde luego, hacia los adolescentes. Virgilio llevaba con asiduidad a la práctica sus realizaciones sexuales, y Lezama era mucho más retraído, quizá por vivir tantos años junto a su madre. En cierta ocasión Lezama y Virgilio coincidieron en una especie de prostíbulo para hombres que había en La Habana Vieja y Lezama le dijo a Virgilio: "Así que vienes a la caza del jabalí". Y Virgilio le contestó: "No, he venido, simplemente, a singar con un negro".
Pablo es extraordinariamente simpático, extraño, caprichoso, es un niño terrible. Yo he vivido con él, en su casa, en París sobre todo, y en su casa se arman tales jaleos, tales situaciones, por la gente que va y que él no sabe ni quiénes son, que por primera vez en nuestra vida los dueños de la casa donde vivíamos en París nos escribieron una carta diciéndonos que hiciéramos el favor de marcharnos, es decir, que nos echaban a la calle. Esto sólo nos ha pasado estando con Pablo. Porque en París todos los refugiados, toda la gente que se escapaba de los campos de concentración, como Pablo estaba organizando el Winipec para llevar refugiados a Chile, todos iban a parar allí. Así que caían en la casa asturianos, santanderinos, gente que cantaba sobre todo. Un día Ehrenburg, que estaba en París, me dijo: "Yo iba por la orilla contraria del Sena (que es muy ancho) y oí unas voces enormes y me dije: ésa debe ser la casa de Pablo, porque en París nadie grita de esa manera".
Tuvo el primer problema con los profesores precisamente en la escuela primaria de Virginia Road. Todo parece indicar que padecía algún tipo de dislexia. En el poema “Education” explica que no diferenciaba bien las palabras sing y sign, que confundía el orden de las letras. Era algo que no podía superar. Su profesora la señora Sims pidió a la madre de Hank que fuera a verla y le dijo que su hijo no aprendía nada y que no se esforzaba. El trastorno de dislexia no se conocía en aquel entonces, por lo que parecía que Hank era tonto o vago. La señora Bukowski se echó a llorar y eso alteró tanto a la profesora, que al final accedió a dar otra oportunidad al niño. La madre dijo:
Hacia el final de 1917 lord Lansdowne publicó una valiente carta en el Daily Telegraph argumentando que se debería negociar con Alemania una paz de compromiso. Después de tres años de matanzas, en los que había perdido a su segundo hijo, creía que la prolongación de la guerra “significaría la ruina para el mundo civilizado”.
Es muy peregrino, no sé si te parece bien que hable de esto, que hace poco, el año pasado, un señor se largue dando una nueva versión de la muerte de Lorca, diciendo que Lorca me había mandado a mí una carta que yo la había transformado en poema, que era mío, que no era de Lorca, en el que se insultaba al Movimiento Nacional; que Federico estaba detenido y que le habían dejado echar una carta al correo. Fíjate qué cosa más desatinada. Así está escrito. ¿Cómo es posible que a un detenido le dejen echar una carta al correo, precisamente en un momento en que estaba interceptado todo contacto, con Granada sobre todo?... No funcionaba nada, no funcionaba el correo... Entonces va, y a Federico le dejan esa carta, y resulta que se oye por la radio, se oye en Granada, un poema feroz de Federico dicho por mí, poniendo como chupa de dómine a la gente que se había levantado. Entonces le dicen: "¡Ah!, nos has engañado. Tú dijiste que echabas una carta para tu familia y has enviado un poema que hemos oído por la radio." Y como consecuencia de todo esto lo fusilaron. Comprenderás que es una monstruosidad. Me da hasta vergüenza hablar de ello, porque nadie puede pensar, por el mínimo decoro, que yo tenga nada que ver con esta muerte de Lorca. Es verdaderamente repugnante y da vergüenza hablar de ello. Pero, en fin, ya se ha escrito. Yo tengo, primero, que decir que estaba en la isla de Ibiza, se conoce, en los días que fusilaron a Federico o bien que estaba llegando a Madrid, porque yo de la noticia me enteré en el patio de la Alianza de Intelectuales, que estaba en Marqués del Duero, y además Isabelita me llamó para decirme que no dijera nada. Así que todo eso es mentira. Claro que es una calumnia, y siempre algo queda. En fin, es una porquería de las grandes.
El titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Barcelona ha condenado al escritor Francisco Umbral a pagar una multa de 900.000 pesetas y una indemnización de un millón a la viuda del poeta Blas de Otero, Yolanda Fina Cervantes, a quien llamó "puta" en una obra publicada en 1995. La sentencia considera al escritor autor de un delito de injurias grave con publicidad, le condena a pagar las costas del proceso y establece la responsabilidad civil subsidiaria de Editorial Planeta, que publicó la primera edición del Diccionario de la Literatura. España 1941-1995.